lunes, 9 de junio de 2014

La reforma escolar como estrategia de Estado para el desarrollo de un país. Parte I " PEPE GRILLO HA MUERTO"

La reforma escolar como estrategia de Estado para el desarrollo. 

PARTE I

"PEPE GRILLO HA MUERTO"

Por Abigail Truchsess

Nada más parecido a los perros de Pavlov que los adolescentes en manada, al sonido de la campana actúan, condicionados,  tal cual lo espera la industria del entretenimiento: Juegan a la violencia, al narcisismo, el exhibicionismo; “selfie, selfie” es su grito de guerra y todos se agrupan haciendo “duck face” muy bien ensayadas.

A sus espaldas, de telón de fondo: Las guarimbas caraqueñas o andinas,  o estudiantes que huyen de las bombas lacrimógenas lanzadas por la policía anti-motín, o un guardia nacional que golpea a una mujer con su casco; también pueden estar  los trabajadores de Sao Paulo exigiendo mejoras salariales  a escasos días del Mundial Brasil 2014 ¡Qué éxito!  O los ucranianos, los egipcios, las niñas secuestradas por Boko Haram o un niño que prueba por vez primera el agua en África…  ¡Da igual!

Mientras tanto algunos adultos injustamente calificados como “amargados o intensos” se quejan de la indiferencia, el conformismo, el egoísmo; miran con alarma la crisis de valores de la sociedad actual. 

Y pregunto ¿Cuán responsables somos los adultos de esta situación? ¿No son estos adolescentes consecuencia de la sociedad que los forma?

El pasado fin de semana (7 y 8 de junio) asistí a una serie de actividades del colegio de mi hija, canalizadas todas a reflexionar sobre la paz.  Uno de los grupos de trabajo escogió la exitosa saga escrita por George R. R. Martin, “Games of Thrones”, como marco para un juego de roles. 

      - ¡Fantástico!- pensé- ¡Están vivenciando la Literatura!
 
La experiencia gozó de los mejores halagos, lo cual era de esperarse pues los muchachos que la organizaron fueron los mejores estudiantes del quinto año de bachillerato, los más destacados, los próximos líderes del país, la esperanza del futuro.

Las estrategias, la rapidez creativa, las soluciones a los conflictos de guerra eran brillantes y violentas, muy violentas: envenenamientos, torturas, dedos cortados, sangre y sangre; secuestros, traiciones,  asesinatos, compra de mercenarios y más sangre.
 
-         - ¿Y la paz?- pregunté abismada. - ¿Dónde está  en todo esto la reflexión de  paz?    ¿No era ese el objetivo de la actividad?

-       - ¡Cállate mamá, vas a quedar como una “come flor”- me respondió mi hija.

-   - La humanidad ha resuelto por dos mil años sus conflictos con violencia… ¿No son ustedes los agentes del cambio?

-     -¡No te pongas intensa!  Es una ficción, nos estamos divirtiendo,   nadie saldrá de aquí a matar gente.

Mi espasmo fue acompañado tímidamente por otro representante, uno solo y nuestras dudas que apelaban a la conciencia, quedaron enterradas por los aplausos de los docentes y el resto de los presentes.

Recordé el cuento de Pinocho y le di mi más sentido pésame a este señor que tan gentilmente intentó acompañarme en mi protesta por la paz.

-            -  Lo siento, Pepe Grillo ha muerto. La esperanza del futuro 
       quedará en manos de algún mutante. 

¡Nunca antes Mario Vargas Llosa ha tenido más razón, hemos confundido la cultura con entretenimiento!
    
En el prólogo de la edición al cuento “Las aventuras de Pinocho” del editorial Gaviota, el profesor Francisco Martínez García, titular de la cátedra de Crítica Literaria de la Universidad de León (España) para el año 1997, plantea la siguiente interrogante: ¿Las aventuras de Pinocho son una narración fantástica más, coloreada de una perceptible impregnación moralizante?

A su juicio la respuesta tiene dos miradas distintas: las tradicionales que ven en Pinocho una exaltación de los valores morales y sociales de la burguesía conservadora y aquella otra en la cual Pinocho es sujeto activo de su propia educación, personal y experimental.

La primera entrega de La historia de un muñeco sale a la calle el 7 de julio de 1881, en medio de un contexto de revoluciones, guerras, cuestionamientos a la iglesia, protestas éstas fuertemente reprimidas por el moralismo didáctico, que era la regla de oro de la literatura infantil italiana.

En el cuento se leen frecuentes adagios como: Ay de los chicos que se rebelan contra sus padres, no conseguirán nada bueno en el mundo y antes o después tendrán que arrepentirse amargamente.

Carlo Collodi, el autor, relatan sus biógrafos, era un hombre de humor pícaro, aficionado al juego con muy mala suerte, siempre estaba abrumado por las deudas y el sueldo que percibía por su trabajo en la administración pública pocas veces le alcanzaba y escribía historietas para pagar.

En estos afanes nace Pinocho que debe leerse, apreciarse y disfrutarse en clave de humor, bien ajeno a las chocantes consignas moralistas de las versiones siguientes.

Pinocho, un chico de madera, soñador, ingenuo, tiene los mejores deseos para su padre Geppetto,  él cree que gracias a la escuela progresará, se hará sabio y rico, pero en el camino se encuentra con un gato,  una zorra, el conductor del carro que lo lleva al “país de los juguetes"...
    
¿La escuela prepara a los niños para la vida? ¿Es la escuela de hoy formadora de hombres y mujeres pensantes o adormece las mentes para mantener el statu quo? ¿Forma consumidores o forma activadores de cultura? ¿Sigue siendo la escuela en la actualidad,  la escuela de Pinocho?


Esta historia continuará...